“Meditaciones del Quijote”: On the reading (I)

Meditaciones del Quijote, José Ortega y Gasset.

En libro tan breve (207 páginas) como Meditaciones del Quijote, quizá el más importante de mi vida junto con Los Meteoros de Tournier, Ortega advierte que se trata de “ensayos de varia lección y no muchas consecuencias”, que acaban refiriéndose “a las circunstancias españolas” y llama a esta actividad suya que engloba muchas formas una forma de “dar salida a un mismo afecto” y advierte y subraya que es “la única de que soy capaz”. Resucita para esta “actividad” un nombre dado por Spinoza y lo llama “amor intellectualis”. Se trata pues este libro de “unos ensayos de amor intelectual”.

Este es el hombre. Este es mi hombre. Este es mi espejo.

Hago On.ignorancia desde esta casi absoluta ignorancia mía, llevado por lo que ha sido y es el motor de mi vida “el amor intelectual”. El único que por el que me he sentido amado en retorno, aunque el amor, no busca retornos, porque si no es generoso sin límite, no es amor.

Así lo define él: “Se busca en ellos lo siguiente: dado un hecho -un hombre, un libro, un cuadro, un paisaje, un error, un dolor-, llevarlo por el camino más corto a la plenitud de su significado”. […] “Hay dentro de toda cosa la indicación de una posible plenitud. Un alma abierta y noble sentirá la ambición de perfeccionarla, de auxiliarla para que logre esa su plenitud. Esto es amor – el amor a la perfección de lo amado”. […] “Cada cosa, es un hada que reviste de miseria y vulgaridad sus tesoros y es una virgen que ha de ser enamorada para hacerse fecunda.”

Y sigue: “Yo quisiera proponer en estos ensayos a los lectores más jóvenes que yo, únicos a quienes puedo, sin inmodestia dirigirme personalmente, , que expulsen de sus ánimos todo hábito de odiosidad y aspiren a que el amor vuelva a administrar el universo”.

“Para intentar esto no hay en mi mano otro medio que presentarles sinceramente el espectáculo de un hombre agitado por el vivo afán de comprender.”

Soy otro hombre, otras capacidades, pero la agitación es la misma, y pienso que ocupará el resto de mis días.

(II)